Los niños, esos pequeños grandes gimnastas
Niños pequeños jugando en una guardería.
Me encanta observar como juegan y se mueven los niños pequeños. Como se sientan en el suelo y se sostienen erguidos, sin necesidad de respaldos.
Los niños son pequeños grandes gimnastas, llenos de fuerza y flexibilidad. Llenos de vida.
Al igual que los tallos jóvenes de las plantas, los niños pequeños son flexibles. Parecen de goma, y si se caen jugando, se levantan como si nada les hubiera ocurrido.
Nuestra flexibilidad general tiene mucho que ver con el grado de flexibilidad de nuestra columna vertebral. Y es algo sobre lo que podemos incidir con nuestros hábitos de vida, con nuestra dieta, con nuestra forma de pensar y con la práctica semanal de ejercicios de flexibilidad.
Quienes practican regularmente ejercicio físico, y cultivan la fuerza y la flexibilidad, llegan a edades avanzadas en buena forma física.
Los practicantes de Hatha Yoga, de Tai Chi, de Qi Gong, de Pilates, de Artes Marciales... cumplen 70, 80 años o más, y se mantienen en forma.
Fisioterapeutas, médicos de Medicina del deporte y entrenadores coinciden en que la práctica regular y moderada de ejercicio físico es una fuente de salud para personas de todas las edades. Y muchos de estos profesionales de la salud y el deporte afirman con rotundidad que el cuerpo humano está hecho para el movimiento, y que el sedentarismo es algo antinatural.
"El ser humano no fue creado para permanecer en reposo. La inactividad es algo completamente ANTINATURAL para el organismo."
Doctor Georges Sheehan
Como todo en la vida, la actividad física tiene que estar equilibrada y respetar nuestra edad, actividad profesional y personal, complexión física, etc.
Me encanta observar a los niños pequeños en sus juegos, porque se mueven con naturalidad y son amables con sus propios cuerpos. No los fuerzan. Y cuando se sienten cansados, se paran y descansan.
Todos nacemos con una faja muscular natural, llena de fuerza y flexibilidad. Pero el sedentarismo que nos impone la escolarización obligatoria durante la infancia y la adolescencia nos acaba pasando factura a la mayoría.
Recuperar nuestro estado natural pasa por recuperar unos patrones respiratorios amplios, por recuperar la fuerza y la flexibilidad de nuestra faja muscular natural, por recuperar el tono de la musculatura profunda, por volver a tener una columna vertebral fuerte y flexible; por ganar amplitud de movimientos en todas nuestras articulaciones, por ganar fuerza en todos los grupos musculares, por recuperar sentido del ritmo, sentido del equilibrio, sentido del humor, sentido del juego...
Creo que todos estamos de acuerdo en que uno de los mayores tesoros de nuestra vida es la salud.
Nuestra felicidad personal necesita de una sólida base de salud. Y esa base la podemos mejorar y ampliar con la práctica regular del ejercicio físico adecuado a nuestra edad, a nuestro temperamento, a la estructura de nuestro cuerpo...
Todos llevamos adentro al niño o a la niña que fuimos en la infancia. Y uno de los mayores regalos que podemos ofrecer a nuestro niño interior es un cuerpo saludable, fuerte y flexible, para darnos a nosotros mismos una verdadera calidad de vida. ¿No te parece?
Wifredo Noguera
Profesor de Espalda Sana
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